jueves, 29 de julio de 2010

Rigor costero



La zona intermareal puede ser una fuente inagotable de motivos fotográficos con los que componer nuestras imágenes.
De mismo modo que cada playa, y cada cala tienen su propia "personalidad" para la realización de paisajes costeros, su orilla y en concreto su zona intermareal, aportan también posibilidades propias en cada una de ellas, para el trabajo fotográfico.
La imagen adjunta, realizada en una de las playas de San Juan de Gaztelugatxe (Vizcaya), se nutre de la zona intermareal durante la bajamar.
En ella se buscó una composición no demasiado "al uso", pero que captase la esencia de esta brava zona costera. Para ello se compuso jugando con un flysh oblicuo y erosionado que se reflejaba en la superficie de una charca en calma, mientras que los dos cantos recubiertos de algas situados en las zonas izquierda y central inferior, añadían el contrapunto en cuanto a formas y texturas.
El resultado intenta transmitir en una imagen un tanto "dura", el rigor que puede presentar el paisaje costero en esta zona en el que el mar suele mostrar todo su caracter.

Nikon D2x, Nikkor 70-200 F2.8, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.

miércoles, 28 de julio de 2010

Ocaso en perspectiva



Las formaciones del flysh costero me parecen sumamente atractivas por sus posibilidades compositivas en la fotografía costera de paisaje, y la costa Vasca ofrece enclaves privilegiados para este tipo de imágenes.
Dependiendo de la playa, el flysh adopta formas curiosas, muy personales, y en algunos casos como las de la playa de Barrika ya están en la mente de todos.
Las formaciones en perspectiva que aparecen en la imagen adjunta, están tomadas en una de las playas Vizcaínas situadas entre Getxo y Barrika. La simplicidad de las líneas paralelas de este flysh permitió componer esta imagen, que si bien es de líneas muy simples, no por ello deja de tener fuerza visual.
La toma realizada con las últimas luces del ocaso refuerza el dramatismo de las líneas en perspectiva.

Nikon D2x, Nikkor AF-S 17-35 F2.8, polarizador, DN-2, DN-3, trípode, Raw, ISO 100.

miércoles, 21 de julio de 2010

Flysh, reflejos dorados y corriente de agua



Atardecer en la costa. El sol aún está bastante alto y la luz es demasiado dura para la fotografía de paisaje costero.
Es el momento de buscar composiciones en la orilla.
En esta playa de la costa vizcaina, de entre la arena surgían algunas formaciones del Flysh costero, que junto al agua que permanecía sobre la arena, apuntaban a ser un motivo fotográfico con bastantes posibilidades.
Dado que la playa se encuentra en la base de un acantilado que la rodea en su vertiente interior, el reflejo de este iluminado por la luz del atardecer, aportaba estos intensos tonos dorados en la superficie de las pequeñas charcas que se habían formado en la arena, mientras que la presencia de un pequeña corriente de agua que se dirigía al mar, quedaba resaltada al "romper" la superficie estática del agua, lo que ayudó para completar la composición.
Con la mirada atenta y el tiempo suficiente, poco a poco podemos ir encontrando estos pequeños motivos, que lejos de las imágenes más tradicionales, nos ayudarán a completar y entriquecer visualmente nuestras salidas fotográficas.

Nikon D2x, Nikkor 70-200 F2.8, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.

martes, 20 de julio de 2010

La noche envuelve al paisaje


La noche envuelve al paisaje.
Se termina la sesión fotográfica sobre la puesta de sol, tras diferentes composiciones y desde varias posiciones previstas previamente, dudas sobre los elementos a escoger e incluir: Elementos en primer plano, situación del horizonte, tonalidad de las nubes, exposición adecuada para captar el oleaje, filtros y posición adecuada de estos, ..., movimientos aquí y allá y ritmo un tanto frenético.
La noche a nuestra espalda y el cielo en frente con los últimos resquicios de luz. Suavemente, sigilosamente la oscuridad entra en nuestro campo visual. Un tanto cansados por la sesión anterior relajamos el ritmo y saboreamos esos últimos momentos de luz.
Llega la noche y con ella una cierta serenidad, cansados pero satisfechos por el trabajo realizado, nos impregnamos de esos momentos antes de retirarnos, y acabamos de completar la jornada.
Imagen realizada en una de las playas de Vizcaya.

Nikon D2x, Nikkor 18-35 F2.8, polarizador, DN-2, DN-3, trípode, Raw, ISO 100.

lunes, 19 de julio de 2010

Un momento de color



Los atardeceres, salvo claras excepciones tienden a ser un tanto inciertos en cuanto a los tonos que nos brindará el cielo, pues en muchos casos, hasta que el sol ya se ha ocultado no tenemos certeza alguna como terminará el día.
Del mismo modo, las nubes que puedan estar en el cielo podrán tomar, o no, esos tintes anaranjados, rojizos o rosados, según el día y el momento, que permitirán completar la imagen que teníamos pensada.
Esta fotografía no es una excepción y corresponde a una sesión en la que todo apuntaba a acabaría con pocas alegrías en cuanto a la iluminación de las nubes.
Ya en el último momento y con poca luz en la cala en la que se realizó, el cielo se tiñó de estos tonos rosados durante a penas un par de minutos. El tiempo justo para realizar dos tomas, y la satisfacción por no haber cedido a la impaciencia y haber esperado hasta el último momento.
Costa Brava (Girona).

Nikon D2x, AF-S Nikkor 17-35 F2.8, polarizador, DN-2, DN-3, trípode, Raw, ISO 100.