miércoles, 13 de enero de 2010

Recien caida



Los paisajes invernales ofrecen la posibilidad de tranmitir ese ambiente mágico del entorno nevado. No obstante, es en las primeras horas tras la caida de una fuerte nevada, cuando el paisaje se brinda en todo su esplendor.
Transcurridas unas horas, el propio peso de la nieve acumulada en las ramas de los árboles, hace que esta empiece a caer inevitablemente. El resultado son unas ramas con restos de nieve alternativos nada atractivas para su fotografía.
En esta caso se juntaron dos elementos que contribuyen a resalzar la imagen. La nevada había finalizado hacía un par de horas y el cielo empezaba a tener tonos cálidos más allía de color plomizo propio de las nevadas gracias al atardecer.

Nikon D2x, 70-200F2.8, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.

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